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Platos · Carnes
Plato y término de raíz andalusí - la voz albóndiga procede del árabe hispánico albúnduqa (ár.
Picar la cebolla muy fina. En una olla con aceite, pochar la cebolla con una hoja de laurel y un poco de sal a fuego medio-suave.
Cuando la cebolla esté casi hecha, añadir un chorro de vino blanco y dejar evaporar unos minutos.
Añadir los tomates rallados (pelados y sin pepitas) y cocinar hasta que el tomate esté listo.
Incorporar abundante picada de ajo y perejil, pimienta negra y rectificar de sal.
Añadir otro chorro de vino blanco y aproximadamente 1 vaso (o más) de agua; mantener a fuego lento.
Mientras se cocina la salsa, preparar la mezcla de las albóndigas: en un bol poner la carne picada, salar y pimentar, añadir piñones, trocitos de sobrasada y el huevo crudo. Embeber la rebanada de pan en leche, desmenuzarla y añadirla también. Mezclar bien hasta que quede homogéneo.
Formar pequeñas porciones de carne, pasarlas por harina y darles forma redondeada con las manos.
Freír las albóndigas en abundante aceite a fuego medio, no demasiado tiempo; cuando estén doradas, incorporarlas a la olla con la salsa.
Cuando todas las albóndigas estén en la salsa, subir un poco el fuego, añadir las almendras muy bien picadas y, si hace falta, algo más de agua; mantener al fuego unos 10 minutos para que se integren sabores.
Servir las albóndigas calientes. Acompañamiento sugerido: arroz blanco salteado en sartén con ajo picado y un poco de aceite. Bon profit!
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