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Platos · Arroces y fideuás
Plato de contexto ibérico sin origen único documentado; combina la tradición portuguesa del arroz de polvo y la cultura gallega del pulpo.
Si se desea un pulpo más tierno, haberlo tenido congelado y descongelado la noche anterior. Limpiar y cortar el pulpo en trozos pequeños.
Limpiar y trocear la sepia y el calamar. Reservar.
Limpiar y cortar las cebolletas. Pelar y picar los tomates. Reservar.
Preparar la picada de ajo y perejil y reservar.
Cocer los mejillones al vapor, retirar las cáscaras y reservar los mejillones con su jugo.
Pelar y trocear las alcachofas y mantenerlas en un bol con agua y limón hasta su uso.
En una cazuela de barro al fuego, echar los trozos de pulpo y remover hasta que suelten y reduzcan su agua. Mantener al fuego y, cuando quede poca agua, añadir la sepia y seguir removiendo hasta que se evapore el líquido.
Añadir el vaso de vino blanco y esperar a que se evapore o sea absorbido. Este primer proceso puede durar 20–30 minutos.
Pasar el contenido a otra cazuela de barro con un poco de aceite de oliva (o limpiar la anterior) y sofreír bien.
Añadir el calamar y, al cabo de unos minutos, las cebolletas. Cuando estén doradas, incorporar el tomate y sofreír hasta que el sofrito esté bien hecho.
Añadir el arroz y la picada de ajo y perejil. Dar unas vueltas para que el arroz se impregne del sofrito.
Incorporar el caldo de pescado y, cuando empiece a hervir, añadir las alcachofas troceadas.
Cocer el arroz según el punto del tipo de arroz empleado. Cuando falten aproximadamente 5 minutos para el punto, añadir las gambas y los mejillones junto con un poco de su jugo.
Rectificar de sal y, si hace falta, añadir más caldo para obtener la textura melosa deseada (húmeda y untuosa, ni seca ni caldosa).
Apagar el fuego y dejar reposar brevemente si es necesario. Servir caliente.
Para seguir