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Postres · Tartas y bizcochos
El bizcocho de cacao puro enlaza dos tradiciones: la llegada del cacao desde América y la evolución de la repostería europea.
Antes de empezar la elaboración encendemos el horno a 200º.
Tamizamos la harina, el cacao puro y la levadura y lo ponemos en un bol. Lo mezclamos bien y reservamos.
Separamos las claras de las yemas. Las claras las ponemos en un recipiente y reservamos.
Ponemos en un recipiente las yemas con el azúcar y batimos bien. Cuando tenemos una masa bien integrada añadimos el aceite de girasol y seguimos batiendo.
Seguidamente añadimos la nata y seguimos batiendo. Batimos hasta que todo esté perfectamente integrado.
A continuación vamos añadiendo la mezcla de harina, cacao y levadura que teníamos reservada. Lo hacemos poco a poco y sin dejar de batir.
Ahora añadimos un pellizco de sal a las claras y las montamos a punto de nieve. Cuando están bien firmes las incorporamos delicadamente a la masa utilizando una espátula de silicona y con movimientos envolventes.
Vertemos la masa en un molde de 23 cm. en cuya base hemos puesto un papel de hornear ligeramente engrasado.
Bajamos la temperatura del horno a 160º. Introducimos en el horno durante 55 minutos, calor arriba y abajo con el turbo.
A partir de los 45 minutos conviene comprobar el estado de la cocción. Lo hacemos pinchándola con una aguja o cuchillo y si sale limpio es que ya está en su punto.
Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Una vez fría desmoldamos y, opcionalmente, espolvoreamos con azúcar glas o cacao puro.
Lista para ser degustada.
Para seguir