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Postres · Tartas y bizcochos
El origen de este cultivo parece provenir de la antigua colonia griega de Kerasos (a la que muy posiblemente dio nombre), ubicada en la costa del Mar Negro.
Lavar las cerezas con abundante agua fría y deshuesarlas (con deshuesador o el método que prefieras). Reservar.
Separar yemas y claras.
En un recipiente, batir el azúcar con las yemas hasta obtener una mezcla homogénea.
Añadir el aceite y seguir batiendo hasta integrar.
Incorporar la leche y mezclar.
Agregar el chorrito de Maraschino o Cointreau (aprox. 40–50 ml).
Tamizar la harina junto con la levadura e incorporarlas poco a poco a la masa, mezclando.
Añadir un pellizco de sal a las claras y montarlas a punto de nieve.
Incorporar las claras montadas a la masa con una espátula y movimientos envolventes, con cuidado de no bajar demasiado la mezcla.
Preparar un molde de 28 cm: colocar papel de hornear en la base y engrasar con mantequilla.
Repartir las cerezas deshuesadas por la base del molde.
Volcar la masa sobre las cerezas con la espátula, distribuyéndola poco a poco para que las cerezas no se desplacen hacia los lados.
Hornear en horno precalentado a 150 ºC (calor arriba y abajo y turbo) durante 30 minutos.
Subir la temperatura del horno a 160 ºC y hornear 10 minutos más.
Sacar del horno, dejar enfriar, desmoldar y espolvorear con azúcar glas antes de servir.
Para seguir