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Los buñuelos son una forma alimentaria común a diversas culturas y fueron el prototipo de las pastas fritas conocidas en el Renacimiento como "frutas de sartén".
Hervir las patatas y los boniatos con piel hasta que estén tiernos; pelarlos y pasar por el pasapuré. Dejar enfriar un poco.
En un recipiente grande, deshacer la levadura en el vaso de agua tibia.
Incorporar los huevos y la harina al agua con levadura y mezclar bien hasta obtener una masa homogénea.
Añadir el puré de patata y boniato a la mezcla y seguir mezclando hasta integrar todo.
Tapar la masa y dejarla reposar hasta que doble su volumen; como mínimo 1 hora, según la temperatura ambiente.
Preparar un caldero o sartén grande con abundante aceite (más o menos 1 litro) y calentar hasta que esté bien caliente.
Colocar un recipiente con agua fría al lado de la masa. Mojarse las manos para que la masa no se pegue. Tomar un pedazo de masa con una mano, apretar dejando que salga un poco y con los dedos de la otra mano separarla, formando un hueco en el centro antes de introducirla en el aceite.
Freír los buñuelos en el aceite caliente; cuando tengan color por un lado, darles la vuelta. Tras un par de minutos (dependiendo del tamaño y del aceite) estarán listos.
Sacarlos y dejarlos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servir rebozados en azúcar o regados con miel al gusto.
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