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Platos · Pescados y mariscos
Menorca es famosa por la calidad de sus langostas debido a sus aguas, rocas y fondos marinos.
Prepare un caldo de pescado y reserve.
Prepare la langosta: sobre una tabla y sujetándola con trapos, clave el cuchillo en el centro de la cabeza (entre los ojos), corte la langosta por la mitad y sepárela de la cola. Haga cuatro trozos de la cabeza y corte la cola en medallones. Extraiga el coral (color anaranjado) y guárdelo para la picada.
En una cazuela de barro, caliente aceite de oliva y sofría los trozos de langosta unos minutos: retire primero los medallones y deje un poco más los trozos de la cabeza para que se doren. Retire y reserve.
En el mismo aceite haga un sofrito: agregue la cebolla triturada y dos dientes de ajo. Cuando la cebolla esté pochada, añada los pimientos verdes y, seguidamente, los tomates pelados, sin pepitas y triturados. Si el sofrito quedara seco, añada un poco más de aceite. Cocine hasta que el tomate esté en su punto.
Incorpore el caldo de pescado y, cuando esté a punto de hervir, añada los trozos de langosta. Deje hervir unos 10 minutos.
Prepare la picada en el mortero con las avellanas, las almendras, perejil, un diente de ajo, las dos rebanaditas de pan frito, la pulpa de la ñora y el coral de la langosta. Añada la picada a la cazuela y deje hervir otros 10 minutos.
Mientras tanto, corte los panecillos en rebanadas muy finas, fríalas en aceite de oliva y escurra sobre papel absorbente. Unte la mitad de las rebanadas con un diente de ajo; deje la otra mitad sin ajo y sirva en platos separados para que cada comensal elija.
Emplatado: ponga 3 o 4 trozos de pan en cada plato, añada caldo y para cada comensal coloque dos medallones de cola y un trozo de cabeza.
Sugerencia de acompañamiento: vino blanco (opcional), según la preferencia del comensal.
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