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Platos · Pasta y pizzas
Los canelones son una pasta rellena de origen italiano, difundida por Europa en el siglo XIX.
Lavar las espinacas y hervirlas unos 10 minutos. Escurrir bien en un colador, cortar con unas tijeras y reservar.
Picar la cebolla en trocitos pequeños y pocharla en una sartén grande con un poco de aceite y sal a fuego lento hasta que esté bien pochada.
Añadir las espinacas reservadas a la sartén, remover y agregar 1–2 cucharadas de harina. Mezclar y verter un vaso de leche (o la cantidad necesaria) sin dejar de remover para ligar.
Incorporar el atún desmenuzado y los huevos duros picados. Salpimentar al gusto, remover unos minutos y retirar del fuego. Reservar el relleno.
Hervir agua y sumergir las placas de canelones precocidos unos 20 minutos (si son no precocidas, seguir indicaciones del fabricante). Sacar las placas y colocarlas sobre un paño limpio en superficie plana.
Distribuir el relleno sobre las placas con un tenedor, enrollar formando los canelones y colocarlos en una fuente untada con mantequilla.
Preparar la bechamel: en una sartén fundir un poco de mantequilla, añadir aproximadamente medio litro de leche y salpimentar. Con la ayuda de un colador ir incorporando la harina (unas 2 cucharadas soperas) mientras se remueve con varillas hasta que espese. Retirar del fuego cuando espese.
Verter la bechamel por encima de los canelones procurando cubrirlos bien. Si se desea, cubrir también con salsa de tomate y/o añadir la picada de tomate, ajo y perejil.
Hornear los canelones unos 10 minutos. Sacar del horno, espolvorear con queso rallado y gratinar unos 5 minutos más hasta que estén dorados.
Servir caliente.
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