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Platos · Varios
La primera pasta de la que tenemos constancia fue realizada en Egipto unos 5000 años antes de nuestra era.
Limpia las verduras (acelgas, coliflor y hojas de col rizada) y escúrrelas. Córtalas en juliana y reserva.
Prepara la masa: mezcla 150 ml de agua con 150 ml de aceite (siempre la misma cantidad de uno y otro). Incorpora harina poco a poco (aprox. 500 g) hasta obtener una masa que no se pegue a las manos; debe quedar limpia al tocarlas. Reserva la masa.
En un bol, coloca las verduras cortadas y aliña con aceite, sal, pimienta negra y una cucharadita de pimentón dulce. Mezcla bien para que se impregnen los sabores.
Toma porciones de masa de aproximadamente 60 g y forma bolas. Sobre una superficie lisa, estira cada bola con el rodillo hasta obtener un redondel muy fino.
Coloca en el centro del redondel una porción de la mezcla de verduras y añade unas cuantas pasas y piñones.
Cierra el redondel llevando los bordes hacia arriba y aprieta la masa con los dedos para sellarlo, formando una fina cresta. Con los dedos, haz pequeños giros hacia dentro hasta conseguir la forma entorsillada característica; debe quedar completamente cerrado.
Coloca los cocarrois en la bandeja del horno. Antes de hornearlos, pínchalos en la parte superior con un tenedor para que entre aire.
Hornea en horno precalentado: 15 minutos a 180 ºC y después otros 15 minutos a 160 ºC, hasta que estén cocidos y dorados.
Deja reposar unos minutos y sirve. (Rinde aproximadamente 13–14 cocarrois). Opcional: probar también con relleno de cebolla.
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