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La crema catalana se consume todo el año pero es costumbre el día de San José (19 de marzo).
Calienta en un cazo 2/3 de la leche (unas 665 ml) con la piel de un limón y la rama de canela hasta que esté muy caliente (no es necesario hervir). Retira la piel y la rama cuando la leche esté lista.
Mientras tanto, bate las yemas de huevo en un bol con varillas. Añade el 1/3 de leche que quedaba (unos 330 ml) y mezcla.
Incorpora el azúcar y la maizena a la mezcla de yemas y leche, mezclando hasta integrar por completo.
Quita el cazo del fuego y vierte la mezcla de yemas, azúcar y maizena en la leche caliente pasando todo por un colador grande para eliminar impurezas.
Pon el cazo de nuevo al fuego a intensidad moderada y remueve continuamente con una cuchara de madera o silicona para que no se pegue. Cuando empiece a espesar (unos minutos; en el texto se indica cerca de 10 minutos de cocción) retira del fuego. La crema espesará más al enfriarse.
Rellena las cazuelitas de barro con la crema; cubre con papel film para evitar que se forme costra exterior. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera.
Unos minutos antes de consumir, retira el film, espolvorea azúcar por la superficie y quema el azúcar con un soplete de repostería hasta obtener una fina capa de caramelo crujiente. Conviene caramelizar sólo las porciones que vayas a consumir para que el caramelo no absorba humedad en la nevera.
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