
Entrantes




Entrantes · Entrantes
Las croquetas surgieron en la gastronomía francesa, con recetas documentadas desde finales del siglo XVII y popularizadas en el siglo XIX con la bechamel.
Limpiar las espinacas y hervirlas en agua con un poco de sal durante unos 10 minutos.
Escurrir bien en un colador para eliminar el agua y cortar las espinacas con unas tijeras.
Picar finamente la cebolla y pocharla en una sartén a fuego suave con un poco de sal hasta que esté tierna.
Añadir las espinacas a la cebolla pochada, mezclar y agregar las 2 cucharadas de harina; dar unas vueltas.
Incorporar la leche, subir un poco el fuego y remover con una espátula hasta que la mezcla espese; añadir pimienta negra y rectificar de sal si es necesario.
Retirar del fuego y dejar enfriar la masa.
Batir el huevo y poner la galleta picada en un plato. Con un tenedor coger porciones pequeñas de la masa, bañarlas en huevo y rebozarlas con la galleta picada; darles la forma definitiva con las manos.
Calentar abundante aceite en una sartén y freír las croquetas hasta que estén doradas.
Sacarlas y colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servir calientes. (La misma masa puede usarse también como relleno para hojaldre.)
Para seguir