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Platos · Carnes
El estofado de ternera se inscribe en la tradición ibérica y europea de guisos a fuego lento en recipiente cerrado, concebidos para conservar jugos y aromas.
Calienta aceite de oliva en una cazuela de barro. Mientras se calienta, corta la carne a dados y salpimienta.
Añade la carne a la cazuela y sofríe hasta que esté bien dorada.
Incorpora la cebolla picada y cocina hasta que esté bien pochada, removiendo continuamente para evitar que se pegue.
Agrega la cabeza de ajos (enteros o ligeramente machacados según prefieras) y las zanahorias cortadas en rodajas no demasiado finas. Da unas vueltas.
Añade los tomates rallados y las dos hojas de laurel; sofríe hasta que el tomate esté bien cocido.
Vierte el vino blanco y deja que reduzca.
Añade el agua y mantiene a fuego lento durante aproximadamente hora y media, contado desde el momento en que el agua empiece a hervir.
Si tras ese tiempo la carne está tierna, incorpora la picada (las 12 almendras tostadas y los piñones machacados) y deja 5 minutos más. Si la carne aún no está bien tierna, continúa 10–15 minutos más antes de añadir la picada.
Pela, corta en dados y lava bien las patatas. Fríelas a fuego lento para que queden blandas.
Incorpora las patatas fritas al guiso media hora antes de servir y ajusta de sal y pimienta al gusto.
Servir caliente.
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