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Platos · Pasta y pizzas
La arrabbiata es una salsa típica de la cocina italiana, originaria de la ciudad de Roma.
Partir los tomates por la mitad, quitarles las semillas y rallarlos. Reservar.
Poner aceite de oliva en una cazuela a fuego moderado.
Pelar y filetear los ajos; introducirlos en la cazuela junto a las guindillas y dejar que se doren, vigilando para que no se quemen.
Una vez dorados los ajos, incorporar el tomate reservado y los tomates cherry enteros, previamente lavados.
Añadir sal, pimienta negra y orégano; dejar que se haga a fuego moderado.
Añadir la albahaca picada finamente, reservando algunas hojas para decorar.
Añadir (opcional) un chorrito de vino blanco y dejar que la salsa acabe de hacerse.
En el último momento incorporar las aceitunas negras.
Remover bien y rectificar de sal si fuera necesario. Apagar el fuego y reservar la salsa.
Poner una olla grande con abundante agua (unos 4 litros) al fuego; cuando empiece a hervir añadir sal e incorporar los fettuccine.
Hervir la pasta el tiempo que indique el fabricante (en este caso 6 minutos).
Mientras se cuece la pasta, calentar la salsa a fuego muy suave.
Escurrir la pasta y mezclarla con la salsa caliente; mezclar bien.
Picar un poco de perejil fresco y ponerlo sobre la pasta al servir.
Rallar el queso Pecorino y presentarlo en un cuenco para que cada comensal lo espolvoree sobre la pasta.
Para seguir