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El flan procede de la tyropatina romana y se consolidó como natilla acaramelada en la Europa medieval y la Península Ibérica.
En la batidora poner la leche condensada y los huevos; empezar a batir y añadir seguidamente la leche. Batir bien hasta obtener una mezcla homogénea.
Preparar el baño María: calentar agua en una olla hasta que hierva.
Hacer el caramelo: poner 4–5 cucharadas de azúcar en una sartén, añadir el zumo de limón y remover con una cuchara de madera hasta que el azúcar se vuelva líquido.
Verter el caramelo líquido en el molde, repartido por el fondo.
Colar la mezcla batida al verterla en el molde para eliminar impurezas.
Colocar el molde dentro de un recipiente grande apto para horno y verter en éste el agua hirviendo preparada para el baño María, hasta aproximadamente la mitad del molde.
Hornear en horno precalentado a 180 °C (calor arriba y abajo, con aire/turbo) durante aproximadamente 1 hora; si la superficie se dora en exceso, cubrir con papel de aluminio. Para flaneras individuales el tiempo variará.
Comprobar la cocción pinchando con un palillo; cuando salga limpio está hecho.
Sacar del horno y dejar enfriar.
Una vez frío, desmoldar sobre una bandeja.
Servir, opcionalmente acompañado de nata montada aplicada con manga pastelera. Bon profit!
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