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Postres · Galletas
Las galletas de mantequilla, también llamadas galletas danesas de mantequilla, tienen origen en Dinamarca.
Ablanda la mantequilla unos segundos en el microondas o déjala fuera de la nevera hasta que esté blanda.
Bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una masa muy cremosa.
Añade los huevos enteros y la cucharada de esencia de vainilla; sigue batiendo hasta integrar completamente.
Incorpora la harina poco a poco: primero mezcla la mitad con la amasadora eléctrica.
Cuando hayas añadido la mitad de la harina, añade la harina restante y amasa a mano hasta obtener una bola grande que no se pegue a las manos pero que no quede excesivamente dura. No añadas más harina aunque parezca floja, pues al refrigerarla se endurecerá.
Divide la masa en dos partes iguales. Envuelve una mitad en film transparente y guarda en la nevera.
A la mitad restante agrégale unas 3 cucharadas de cacao puro y amasa hasta integrar completamente; envuélvela también en film y refrigera.
Deja reposar ambas por lo menos 60 minutos en la nevera (la masa con cacao será más manejable).
Coloca trozos de masa sobre una superficie lisa ligeramente enharinada y, con un rodillo también ligeramente enharinado, estira láminas de unos 6 mm de grosor.
Corta las galletas con moldes (no muy grandes) y colócalas sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.
Hornea en horno precalentado a 180 ºC (calor arriba y abajo) durante unos 12–13 minutos.
Deja enfriar las galletas y sirve. Rinde aproximadamente tres bandejas de horno bien llenas.
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