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Las magdalenas de limón proceden de la tradición de las madeleines de Commercy -Lorena, Francia-, cuyo origen se sitúa en el siglo XVIII y se asocia a la leyenda de la sirvienta M…
Calentar unos minutos el recipiente que vayamos a emplear para amasar llenándolo de agua caliente; tirar el agua justo antes de empezar y secar bien con un paño.
Poner los huevos y el azúcar en el recipiente y batir hasta que doblen o más su volumen.
Incorporar la leche sin dejar de batir y añadir el aceite poco a poco.
Cuando esté bien mezclado, incorporar la harina tamizada, el pellizco de sal, los sobres de gasificante y la ralladura de limón.
Pasar la masa a un bol, cubrir con film transparente y refrigerar durante media hora.
Sacar de la nevera y, con una cuchara, rellenar los moldes para magdalenas sin llegar al borde (dejar al menos 1 cm de espacio).
Si se usan moldes rígidos compactos (p. ej. Wilton) no es necesario ponerlos dentro de moldes especiales; si se usan papeles o moldes normales, introducirlos en un molde especial para magdalenas o en moldes individuales de flan de aluminio para que suban mejor y formen copete.
Cuando quede aproximadamente la mitad de la masa, añadir las 2 cucharadas de cacao puro a esa mitad y mezclar bien. Rellenar el resto de los moldes con la mezcla de cacao.
Espolvorear un poco de azúcar por encima de cada magdalena.
Hornear con el horno precalentado a 200 ºC: los primeros 15 minutos calor arriba y abajo sin turbo; a continuación poner el turbo y hornear 4–5 minutos más (vigilar según cada horno).
Sacar del horno, dejar enfriar y servir.
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