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La planta del pimiento es originaria de México, aunque también se encuentra en las regiones del Sur de Asia.
Desalar el bacalao: ponerlo en remojo el día antes y cambiar el agua un par de veces; el tiempo dependerá de si es un lomo entero o ya desmigado. Escurrir y picar; reservar.
Escurrir las latas de pimientos sobre un colador colocado sobre un bol para guardar el líquido. Una vez escurridos, verter los dos vasos de agua por encima de los pimientos en el colador para que se mezclen con el jugo de las latas; reservar ese líquido.
En una sartén, pochar bien las dos cebollas con un poco de aceite hasta que estén blanditas. Añadir el tomate triturado (sin piel ni pepitas) y dejar cocer unos minutos.
Incorporar el bacalao picado y dar unas vueltas. Agregar una cucharada sopera de harina, cocer unos minutos y añadir la leche (100 ml) para ligar la masa. Mezclar bien y dejar enfriar un poco.
Rellenar los pimientos con esta mezcla y colocarlos uno al lado de otro en una fuente de horno.
Preparar la salsa: en una sartén sofreír el diente de ajo troceado en un poco de aceite sin que coja color. Añadir una cucharada sopera de harina y remover brevemente.
Ir incorporando el líquido reservado (mezcla del jugo de las latas y el agua) poco a poco, removiendo hasta que la salsa ligue y espese. Rectificar de sal.
Verter la salsa sobre los pimientos rellenos y cubrirlos.
Servir: se pueden preparar el día antes y conservar en la nevera; la salsa espesará un poco y quedará perfecta. Rectificar sal antes de servir.
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