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Platos · Carnes
La cocina tailandesa se caracteriza por la búsqueda del equilibrio entre sabores dulces, salados, ácidos y picantes; ingredientes como la leche de coco, la lima (zumo de lima), el…
En una olla, pone la leche de coco y añade un poquito de jengibre en polvo. Cuando empiece a hervir incorpora el arroz y hierve durante unos 12 minutos.
Transcurrido el tiempo, coloca el arroz en un colador, escúrrelo y reserva.
En un recipiente mezcla la harina tamizada, la maicena, la levadura química, la cucharada de aceite, la clara de huevo y finalmente el agua muy fría. Mezcla bien hasta obtener una masa uniforme y no muy espesa.
Introduce los trozos de pollo en esta masa procurando que queden bien impregnados.
Calienta abundante aceite en una sartén y, cuando esté bien caliente, introduce los trozos de pollo rebozados. Fríelos hasta que el rebozado esté bien dorado.
Saca los trozos de pollo y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Reserva.
En una cazuela, pone un poco de aceite y añade los ajos picados finamente; sofríe sin que lleguen a dorarse.
Añade la salsa de chile dulce, el zumo de lima y sal. Mezcla.
Incorpora los trozos de pollo reservados y mezcla durante unos minutos hasta que el pollo esté bien impregnado de salsa.
Sirve el pollo espolvoreado con semillas de sésamo y cilantro fresco picado. Acompaña con el arroz preparado.
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