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Platos · Carnes
El plato tiene su raíz en la cocina catalana -y balear-, donde el guiso de pollo con mandonguilles se conoce como pollastre amb mandonguilles y está considerado un clásico tradici…
Calienta aceite en una olla de barro de buen tamaño. Sazona el pollo con sal y pimienta negra y dóralo en el aceite caliente.
Retira el pollo y, en el mismo aceite, incorpora la cebolla bien picada y las dos hojas de laurel. Pocha a fuego moderado hasta que la cebolla esté tierna.
Añade el tomate triturado (pelado y sin pepitas) y la picada de ajo y perejil. Deja que se haga a fuego lento.
Mientras tanto, en un bol mezcla la carne picada con sal, pimienta negra, piñones, trocitos de sobrasada, el pan de molde embebido en leche y bien triturado, y 1 huevo crudo. Mezcla bien hasta obtener una masa homogénea.
Cuando el tomate esté listo, incorpora a la olla 2 vasos de agua y 1 vaso de vino blanco y vuelve a introducir el pollo reservado. Mantén a fuego lento.
Forma pequeñas bolitas con la mezcla de carne (albóndigas), pásalas por harina y fríelas ligeramente (sin pasarse).
Añade las albóndigas fritas a la olla junto al pollo. Deja cocinar a fuego lento/moderado unos 10–15 minutos, añadiendo un poco de agua o vino si la salsa espesa demasiado.
Cinco minutos antes de terminar la cocción, incorpora las almendras tostadas que previamente hayas molido. Ajusta de sal y pimienta si es necesario.
Apaga el fuego y sirve caliente. Bon profit!
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