
Entrantes



Postres · Tartas y bizcochos
El queso Philadelphia nace en 1872 cuando William Lawrence, un fabricante de productos lácteos de Chester, Nueva York, batiendo nata y leche, fabrica la primera partida de este de…
Tritura las galletas con una picadora y mézclalas con la mantequilla previamente fundida (microondas o baño María).
Cubre la base de un molde desmontable con papel de hornear y reparte la mezcla de galleta y mantequilla de forma uniforme; presiona para formar la base. Reserva en la nevera.
Calienta el vaso de agua hasta casi hervir y añade el sobre de gelatina de limón; remueve hasta su completa disolución y reserva para que temple.
En un recipiente bate el azúcar, la nata y el queso Philadelphia hasta obtener una mezcla homogénea.
Añade poco a poco la gelatina disuelta (cuando haya enfriado un poco) sin dejar de batir para integrarla bien.
Rellena el molde con la mezcla de queso sobre la base de galleta y vuelve a meter en la nevera; deja cuajar al menos 3–4 horas.
Para la cobertura: vierte la mermelada en un cazo, añade un chorrito de agua y caliéntala a fuego suave para que quede más fluida.
Hidrata las láminas de gelatina en agua fría durante 5 minutos; escúrrelas, exprímelas y añádelas al cazo con la mermelada; remueve hasta su disolución y apaga el fuego.
Saca la tarta ya cuajada y extiende la mermelada sobre la superficie de manera uniforme.
Guarda la tarta en la nevera (mejor un día entero) antes de consumir.
Para seguir