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Postres · Tartas y bizcochos
La tarta de manzana pertenece a la tradición europea de tartas de fruta y está documentada desde la Edad Media en distintos países del continente.
Precalienta el horno a 180 ºC (calor arriba y abajo, con turbo/convección). Engrasa los laterales de un molde de 19 cm y coloca papel de hornear en la base.
En un bol mezcla la harina tamizada, la levadura, el azúcar y la ralladura de naranja con una espátula.
En otro bol bate los dos huevos y añade la mantequilla previamente derretida en el microondas. Mezcla bien.
Pela dos manzanas, quítales el corazón y córtalas por la mitad. Corta láminas alargadas de unos 1-2 mm (tipo media luna). A medida que las cortes incorpóralas al bol de los ingredientes secos y mezcla con la espátula para que se impregnen bien.
Cuando hayas incorporado todas las láminas de manzana al bol de secos, añade el contenido del bol de huevos y mantequilla y mezcla hasta obtener una masa bastante densa.
Vierte la mezcla en el molde preparado y reparte con la espátula de forma uniforme.
Pela la manzana que queda, quítale el corazón, pártela por la mitad y córtala en láminas finas (1-2 mm). Coloca las láminas en círculos sobre la masa, empezando por el exterior y terminando en el centro, formando un dibujo tipo rosa.
Espolvorea un poco de azúcar por encima y hornea entre 40 y 45 minutos. Si las manzanas superficiales se doran demasiado, cúbrelo con papel de aluminio hasta terminar el horneado.
Transcurrido el tiempo, saca la tarta del horno y deja enfriar en el molde.
Mientras tanto, calienta un cazo con un chorrito pequeño de agua y añade las dos cucharadas de mermelada. Remueve hasta que esté bastante líquida, retira del fuego y, con un pincel de silicona, pinta toda la superficie de la tarta con la mermelada para glasearla.
Desmolda, coloca sobre la bandeja de servicio y sirve cuando esté templada o fría. ¡Listo para degustar!
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