
Entrantes




Postres · Otros
Se originaron en Francia, en Chambéry (Saboya), en diciembre de 1895.
Preparación inicial: para unas 55 trufas aproximadas. Picar las avellanas en trocitos pequeños pero no polvo; reservar.
Fundir el chocolate al baño María. Añadir la mantequilla troceada y remover con una espátula hasta que esté completamente fundido y homogéneo.
Retirar del fuego y verter el chocolate en un recipiente. Añadir la nata líquida y mezclar bien. Dejar enfriar ligeramente.
Incorporar las 3 yemas al chocolate ya templado y mezclar. Añadir un chorrito de whisky o coñac y mezclar de nuevo.
Repartir la mezcla de chocolate en tres cuencos iguales.
Cuenco 1: añadir 3–4 cucharadas de coco rallado (según gusto), mezclar y guardar en la nevera. Cuenco 2: añadir la mitad de las avellanas picadas, mezclar y guardar en la nevera. Cuenco 3: dejar solo (chocolate puro) y guardar en la nevera.
Esperar a que las mezclas cojan la consistencia adecuada para manipularlas: los cuencos con coco y avellana tardarán unos 60–70 minutos; el cuenco solo de chocolate necesitará algo más de tiempo.
Formar las trufas: con una cucharita coger porciones y darles forma redonda haciéndolas rodar entre las manos.
Rebozados y montaje: - Trufas de coco: pasar cada bola por un plato con coco rallado hasta cubrir bien; colocar en cápsulas. - Trufas de avellana: pasar cada bola por un plato con las avellanas picadas hasta cubrir; colocar en cápsulas. - Trufas de chocolate: pasar las bolas por un plato con fideos de chocolate; reservar algunas para rebozar otras en cacao en polvo si se desea.
Conservación y servicio: guardar las trufas en la nevera hasta el momento de consumir. Es mejor sacarlas un poco antes de servir. Si sobraran, se conservan perfectamente en el congelador.
Presentación: colocarlas en una bandeja formando filas según el sabor de cada una.
Notas: ajustar el alcohol y las coberturas al gusto. Las cantidades indicadas son las del texto original.
Para seguir