
Entrantes




Postres · Otros
La cocina dulce mallorquina tenía dos formas: la elaborada en ambientes populares, la “cocina de pobre”, y la de las casas pudientes y conventos, la “cocina señorial”.
Pon una olla con agua al fuego; cuando empiece a hervir apaga el fuego. Introduce las almendras y déjalas unos minutos en el agua.
Escurre las almendras, pélalas y resérvalas.
Muele las almendras hasta obtener una textura fina.
En una cazuela a fuego medio pon el azúcar y el agua y remueve hasta formar un almíbar ligero.
Incorpora la almendra molida al almíbar y remueve hasta que esté bien mezclado y homogéneo.
Retira la cazuela del fuego y añade las yemas una a una, mezclando continuamente hasta que queden perfectamente integradas.
Forra un molde con papel parafinado y rellénalo con la masa ayudándote con una espátula de madera. Cubre la superficie con el mismo papel parafinado.
Reserva el molde 1 o 2 días para que la masa tome cuerpo.
Antes de consumir, cubre la superficie con azúcar y quémala con un quemador de hierro al rojo vivo (introducido en el fuego de una chimenea) o con un quemador eléctrico tipo soplete hasta que el azúcar caramelice.
Deja enfriar y ya está listo para degustar.
Para seguir